martes, 1 de febrero de 2011




Teniente de la razón…

Soy dictador del pensamiento.

Me manipulo a todo momento.



Escribo con formas, siempre real…

Nunca del vuelo, nunca del sueño.

Me miro al espejo y veo lo material.

Me observo en el agua y soy racional.



Bendito el ciego que no pudo mirar,

que siempre tuvo la libertad de crear.

Escribo con mente y no con el cuerpo,

escribo con el sonar del tiempo…



Recito ordenado, siempre aplicado.

Con la mente en el lugar de rey acobardado.



Arte de ser racional, arte de no saber volar.

Creo letras que se acompañan,

que se juntan por inercia…

Se chocan en una telaraña,

para ver cual suena mejor.





Tienen vida de comunes,

Inmortales fueron otras

que se juntaban para componer

historias que uno siempre

Iba a volver a leer…



Creo papeles con destino a sepultar,

creo poemas que se saben enterrar.



Busco el momento para finalizar

lo que la razón quiere mostrar.

Pero el punto se niega a terminar

por la vergüenza que le da ser parte

 de tremenda mediocridad.





¿Cuántos somos?

¿Somos uno o somos todo?



Miro y veo a gente descarrilada

son pájaros que vacilan la mirada

se ve una angustia suave y enmarcada

crean alas que no llegan a nada.



Tiemblan al pensar en el mañana

el ser de hoy te quiebra y huele el hedor

el ser social se convirtió en aberración.



Ahora hay que ser sin saber.

Te obligan a ver…

Te obligan a querer…

Te obligan a odiar…



Y las mentes parecen roncar

un sueño que es más cómodo dejar

ya que despertar te obliga a crear, a enfrentar...

Palabras que  se hacen difíciles de usar.



Y acá estoy yo.

En un año, en una vida…

Que  solo me rutila con fervor

que solo me defrauda a cada paso que doy.



Me doy vuelta y siento temor

creo la preocupación de si voy bien…

de si soy yo.





Tengo el olor impregnado de los momentos

guardo el sudor del rugir de su cuerpo

las tardes se quiebran por el recuerdo

me crujen los labios que se rompen por soledad

y ya temblar es rutina en mi andar.



Ahora somos dos

soy mano y soy dolor.



Sueño con verte crear un día de amor,

sueño con rozarte las cicatrices de tu dolor.



Fijo el instante en el que caíste en mi

el segundo en el que me hiciste vivir.



Muero por triste, no por verdad

muero por lagrimas, muero por tu despertar.














Ella crea una sensación inesperada

te dibuja un sueño con la mirada.

Ella ilumina aquellas sombras de la madrugada.


Tiene esencia con fragancia que nunca existió…

Nadie imagino que el aroma

se materializo en un tono de voz.


Ella recorre mi mente y deja huellas

Que son roces atenuados,

que son olas de un mar dorado.



Crea sonrisas que hacen dudar lo real.

Desenfoca su mirada para no siempre enamorar.

Ella suaviza los momentos con solo respirar.

Vive como el que la supo crear.



Ella es ella con su suela y su caminar,

con sus gestos y su hablar,

con su pelo y su brillar, con sus lagrimas y su mirar,

con su alma y su crear…

domingo, 7 de noviembre de 2010




Irreversible soy... 

Porque hago y muero, 


porque hago y vivo…





Irreversible miro a esa gente atada,



 a ese ser hecho de nada…



Irreversible hago mi vida pedazos,



sin tener ganas destruyo mis pasos…



Irreversible voy a buscar el entierro,



si  para que ser, 




si no encuentro mi espacio…




Irreversible enciendo un cigarro,



y  junto al humo






me desvanezco en el ocaso.










Sin una gota 


con el destino de caer y tronar.

Desde un segundo hasta la eternidad.



Desde una línea 


hasta lo ancho del mar…



Veo la vida 


que me mira con ojos de ironía,

veo la vida 


que me rodea sin dejarme salida.





Y con el tormento de verme a presado,

creo la idea de una guerra sin aliados.



De una línea que no divide pasados,

de una manta que cubre


al amor solitario

y que con cadenas 


marcan silencios llagados.



Donde miro 


y encuentro a ese rostro prestado

que en el espejo 


tan bien me ha retratado.



Donde escucho con los ojos cerrados

la voz de un viento que me ha torturado,

la voz de un viento 


que me ha marchitado.



Secando una garganta a pavorida,

no me deja sentir…

No me deja decir 


lo que la ira me consumía. 





Miro y no veo, se nubla… Es incierto.



Cierro los ojos, no quiero mirar…




Me quedo adentro.









Me mantengo así, 




con los parpados muertos.



Me miro a mí y veo siniestro.





Los  dedos húmedos sudan miedo,



la mano tensa palpita el segundo



que camina envuelto en humo..





Vuelvo a mirar y no veo, 




el segundo camina.



Y yo sigo muerto…



Creí en vivir, creí en soñar, 




pero solo llego a 




un solo lugar…





Me miro a mí y me vuelvo a odiar,



me convertí en la ironía que vive



en la idea de resucitar.



Nací de luz, crecí con aire.


Sentí el amor, llore el hambre.



Me dieron dios, crecí con fuerza.



Sentí el dolor, pise la tierra.



Conocí el sol, me queme de amor.



Tropecé en tristezas, me dieron risas.



Llore de grande, llore  ceniza.



Me pare derecho, camine asustado.



Me dieron la mano




 y corrí con ojos cerrados.



Me canse de ser, me canse de estar.



Hipócrita fui 




y ya no tiene sentido andar.




Y te espero aquí, dormido de pie,



viendo gente pasar, 




yo espero que me vengas a buscar.




Porque ya no soy de acá, 




porque ya no quiero mas…





Me escribieron la tinta y un amor.

Nací del duelo de un corazón.

Me dieron alma pero no dolor.

Me hicieron triste y sin razón.

Crecí por la fuerza del rencor.

Me llaman poema del desamor…



Tente a la idea que me creo

para plasmar las lagrimas de un adiós,

para matar la pena de mi autor…



Soy el escape para su temor

de poder decir lo que siente con su voz,

de decir lo que lo mata en su interior…



Sangre que ruje y pide perdón,

sangre que hierve y quema al escritor.


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